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(IVÁN): DESDE EGIPTO: EL PADRE SALPICÓ SU VIDA, COMO JABÓN Y AGUA, BORRANDO PECADOS:
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2017-12-10 10:16:20 UTC
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Sábado, 09 de Diciembre, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

DESDE EGIPTO: EL PADRE SALPICÓ SU VIDA, COMO JABÓN Y AGUA, BORRANDO PECADOS:

A tiempo, nuestro Padre celestial escuchó a Israel llamándolo hacia el cielo, y Él contestó diciéndole a Moisés, ¿por qué me llamas? Toma tu vara que tienes en tu mano, y ponla sobre el mar, para abrir todo un camino y así Israel cruce en seco hacia el otro lado, en donde encontraran seguridad para jamás volver a ver a los egipcios, que están listos para atacarlos nuevamente.

Aquí es cuando Moisés levantó sus manos hacia el cielo, como hacia donde el altar de Abraham e Isaac está ardiendo con la antorcha y su nombre fuego, para que nuestro Padre celestial abriese su horno de su grande Gracia, de su grande Misericordia, de su grande Verdad y de su grande Justicia Divina, derramándola abundantemente sobre toda la casa de Israel. Éste es el día que nuestro Padre celestial había esperado desde que primero hablo con Abraham, cuando ofrecía sus tres carneros sacrificados con sus mitades opuestas una a otra sobre la roca, y la sangre expiatoria salpicada sobre ellos junto con dos palominos sin cortar: para Él mismo caminar entre sus mitades con su antorcha ardiendo incesantemente con su santo nombre fuego.

Ésta es la antorcha con su santo nombre fuego ardiendo permanentemente, que realmente eran los hijos, que el Padre le había prometido a Abraham que nacerían en cautiverio, y a tiempo, después, ellos estarían sobre el monte santo de Jerusalén, flameando su nombre todopoderoso sobre Israel, y las familias de las naciones, finalmente conquistándolo todo con perfecta salvación hacia la eternidad venidera. Dado que, éste sería su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con su Espíritu Santo, bautizando a Abraham junto con su hijo Isaac sobre el madero ardiendo ya con el Espíritu de gracia, misericordia, verdad y de justicia divina, pero igualmente bautizara a sus hijos en futuras generaciones, liberándolos del pecado, muerte y el infierno tormentoso, perpetuamente.

Evidentemente, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham sacrificando sus tres carneros sobre la roca, salpicada con la sangre expiatoria junto con dos palominos sin cortar, porque Él tenía que caminar entre sus mitades con su antorcha y su santo nombre fuego, clavado a sus hijos prometidos, que nacerían esclavizados, pero luego los libertaria sobre su altar del amor eterno en Canaán, perpetuamente. Éste es el altar que Abraham tenía que preparar con los tres carneros sacrificados sobre la roca y sus sangres, salpicada sobre sus mitades opuestas una a otra junto con los palominos sin cortar: porque Él tenía que caminar entre sus mitades expiando todo pecado, puesto que los hijos de Abraham iban a tomar todos los pecados del mundo entero.

Por eso, es que nuestro Padre celestial le dijo a Abraham, después de que Él había caminado entre las mitades de los carneros sacrificados opuestos, que sus hijos nacerían en una tierra extranjera, en donde Él los visitaría después de cuatrocientos años juzgando aquella nación que los cautivó, finalmente para liberarlos hacia su tierra prometida con las riquezas de Abraham multiplicadas, abundantemente. Además, en el cautiverio egipcio, toda la casa de Israel iba a vivir en el mismo infierno de cuatrocientos años de las almas ya perdidas: porque ellos tenían que tomar los pecados de las naciones que no solamente ya estaban en el infierno tormentoso, pagando sus culpas, pero igualmente para el resto de las naciones mundialmente, incluyendo las que aún vienen.

Puesto que, nuestro Padre celestial iba a liberarlos con sus poderes asombrosos de cada día de su santo nombre fuego que es amado, servido y alabado por las huestes angelicales del cielo, para que finalmente todos lo reciban después que Jacobo se lo pidió por él, cuando entraba a Canaán para construir su altar y así continuar viviendo con su familia, siempre. Además, nuestro Padre celestial tenía que liberar a Israel de toda esclavitud de cuatrocientos años, porque Él estaba listo para entregarles su gran salvación del Mar Rojo, en donde ellos caminarían en seco y con paredes de agua en ambos lados: porque ellos tenían que abandonar todo pecado con el espíritu de error y la carne pecadora en el lecho marino, perpetuamente.

Además, nuestro Padre celestial tenía que entregarles instantáneamente su Espíritu Santo y su carne sagrada, en donde su perfecta voluntad había sido Juramentada a Isaac sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con su Espíritu Santo no solamente para bautizar a Abraham, pero igualmente a sus hijos en generaciones futuras junto con las familias de las naciones. Naturalmente, nuestro Padre celestial necesitaba salvar a cada hombre, mujer, niño y niña no solamente de la casa de Israel, abandonando toda cautividad al cruzar el Mar Rojo en seco, por su santo nombre fuego, resucitándolos así de la muerte cautivadora egipcia a su vida santísima, pero igualmente a las familias de las naciones yaciendo en el infierno, sufriendo sus culpas eternas.

Evidentemente, al nuestro Padre celestial liberar a Israel del cautiverio, por invocación de su santo nombre fuego, recibido por Moisés en la zarza ardiendo: cuando el Padre decía, Yo soy el Dios de Abraham y su Hijo dijo seguidamente, Yo soy el Dios de Isaac, y finalmente el Espíritu Santo dijo, Yo soy el Dios de Jacobo, entonces fue para todos resucitar. Por cuanto, Israel ya había recibido de nuestro Padre celestial su Juramento a Isaac sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el monte Moriah, cuando derramaba su corazón santísimo sobre su carne sagrada, confirmándolo todo con Jacobo y sus hijos por nacer en generaciones futuras, entonces fue establecido como pacto eterno sobre Israel y las familias de las naciones, para siempre.

Sin duda, al nuestro Padre celestial sacar a Israel del cautiverio por invocación de su santo nombre fuego, visto que toda la casa de Israel había aprendido a invocarlo maravillosamente, entonces Él no solamente podía liberar a los hijos de Abraham de toda cautividad con resurrección todopoderosa, pero igualmente a las naciones antiguas ya pagando por sus culpas en el infierno, perpetuamente. Ahora, para que todo esto sea posible, entonces nuestro Padre celestial no solamente tenía que liberar a Israel de la vida antigua aprendida y amada en el cautiverio egipcio, pero igualmente: Él tenía que liberarlos del fruto prohibido y de la carne pecadora, entregándoles su Espíritu Santo y su carne sagrada, cuando salían todos bautizados del Mar Rojo con su vida eterna.

Visto que, es únicamente aquí, en donde la casa de Israel finalmente resucitó del mismo infierno tormentoso y del sufrimiento de todas las familias de las naciones antiguas que ya están allí, pagando con angustias por sus pecados: dado que fallaron todos en conocer su santo nombre fuego y de su poder de resurrección a la vida eterna, y de sus bendiciones cotidianas. Por ende, el día que nuestro Padre celestial liberó a Israel del cautiverio egipcio, entonces Él realmente empezó la liberación de todas las familias de las naciones que ya habían muerto sin pacto con Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y sin sacrificio de cordero con su sangre derramada sobre sus pecados, para que tengan perdón, resurrección y vida postreramente.

Esto fue algo que nuestro Padre celestial había planeado hacer con toda la casa de Israel, desde el día que Abraham ofreció sus tres carneros sacrificados sobre la roca junto con los dos palominos sin cortar, que representan el madero, para el sacrificio continuo en Jerusalén de Canaán, porque Él es el Tercero siempre expiando por los pecados del mundo entero, perpetuamente. Éste Tercero es nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, porque los tres son Uno eternamente, llenos y unidos en vida eterna, que no solamente le da vida a cada ángel del cielo, pero igualmente a cada hombre, mujer, niño y niña de todo Israel y de todas las familias de las naciones, para su nuevo reino venidero mundialmente.

Consiguientemente, era importante para nuestro Padre celestial de caminar de entre los carneros sacrificados con sus mitades opuestas junto con los dos palominos sin cortar, porque Él junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo caminaron por todo interior, expiando todo pecado del pasado, del presente y del futuro, para establecer su santo nombre fuego sin pecado sobre la tierra, finalmente. Ahora, después de que nuestro Padre celestial bautizo a Israel abriendo el mar, y la armada egipcia ahogada junto con Satanás y sus pecados, maldiciones, enfermedades, problemas, conflictos, pobreza y guerras, depositadas sobre las familias de las naciones a través de generaciones, entonces Él se llevó a Israel sediento a beber de su roca, en donde su Hijo amado fue inmolado inicialmente.

Además, nuestro Padre celestial tenía que tener a Israel introducido en el desierto del Sinaí y sedientos como las familias de las naciones antiguas yaciendo en el infierno tormentoso, sufriendo y clamando por beber de la roca, en donde su Hijo Jesucristo fue inmolado desde la fundación del mundo, y en donde Abraham ofreció sus tres sacrificios y sus mitades opuestas entre ellas. Ya que, Israel tenía que ser el primero en el desierto bebiendo de la roca fluyendo con agua abundantemente no solamente para satisfacer a Israel sediento, pero igualmente a cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo en su hueco infernal: porque todos habían muerto sin conocer su santo nombre fuego y su palabra viva, que bendice toda alma viviente, aún en tormentos.

Porque cuando nuestro Padre celestial tomó a Moisés junto con los 70 líderes israelitas, entonces fue no solamente para enseñarles en donde estaba la roca, y beber de ella cuando estén sedientos nuevamente, pero igualmente para darles de beber a las familias de las naciones en el infierno tormentoso, clamando por beber de ella y de sus tres sacrificios antiguos de Abraham. Entonces, después de haber bebido de la roca que fluye de agua viva abundantemente, que realmente es la sangre reparadora del sacrificio continuo del Cordero de nuestro Padre celestial, de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu Santo, que no sólo quita la sed del alma, pero igualmente la llena de vida eterna, que es la salvación que la tierra recibirá eventualmente.

Habiendo nuestro Padre celestial dado de beber de la roca viva el agua que el corazón, alma, cuerpo y espíritu humano de cada hombre, mujer, niño y niña necesita diariamente en la tierra, en el infierno y en el cielo como el paraíso, la Nueva Jerusalén celestial y muchos lugares celestiales, entonces Él tenía que darles de comer de su comida diariamente. Dado que, nuestro Padre celestial comía su comida sobre su Mesa así como se sentó con Abraham y sus 318 hijos adoptados inicialmente a comer de su Hijo Jesucristo: el pan y vino, servido diariamente a las huestes angelicales, entonces, Él les daba a comer de su boca a Israel y a las familias de las naciones su comida, conocida como el maná.

Visto que, nuestro Padre celestial había liberado a Israel del cautiverio egipcio con la resurrección de su santo nombre fuego no solamente otorgándoles finalmente salvación, abandonando los pecados del mundo entero en el lecho marino, pero igualmente para que ellos sean sus sumos sacerdotes, ministrando a las familias de las naciones ya en el infierno tormentoso, por culpa de sus pecados y rebeliones. Nuestro Padre celestial por su maravilloso amor, gracia, verdad y justicia divina tenía que ir a ellos con la carne sagrada de su perfecta voluntad, Jurada a Isaac sobre el monte Sión, en Moriah, para que los hijos de Jacobo sean no solamente sus sacerdotes pero igualmente mediadores, redimiendo a los perdidos con su resurrección todopoderosa, de su santo nombre, y palabra viva.

Puesto que, todo Israel es el Juramento a Isaac abandonando el cautiverio egipcio con los poderes asombrosos de resurrección de su santo nombre, para ser bautizado en agua, pero igualmente para convertirse en sus sumos sacerdotes, que se tornaran en cenizas del Valle de los huesos secos, árboles en Canaán, y la madera flameando su santo nombre fuego sobre la tierra, perpetuamente. Evidentemente, éste es el Juramento de nuestro Padre celestial a Isaac, desplegándose gradualmente, cuando Israel nacía en Egipto, viviendo de riquezas cotidianas de su perfecta voluntad para con ellos, pero igualmente para que sean bautizados con el mismo oro y plata de Abraham, emergiendo del agua saturados con su vida eterna: entregándola abundantemente a toda nación del pasado, del presente y del futuro.

Nuestro Padre celestial por el desierto de Sinaí les entregó su tabernáculo de reunión con el Lugar Santísimo del cielo, para ministrar en él como sus sumos sacerdotes, llenos de su Espíritu Santo, de la carne sagrada de su perfecta voluntad no solamente para ser gozada por ellos, pero igualmente las naciones: porque Abraham sabía perfectamente que en su simiente: benditas serán, siempre. Por eso, es que Israel tenía que empezar a ministrar como sus sumos sacerdotes, llenos de su Espíritu Santo y de la carne sagrada de su Juramento a Isaac sobre el monte Sión, descansando sobre el monte Moriah, para que las naciones antiguas muertas en el infierno, entonces ellas puedan recibir finalmente su resurrección, de su nombre todopoderoso, y de su palabra viva.

Además, nuestro Padre celestial tenía que tener a todo Israel antiguo ministrando rituales y ceremonias de perfecta santidad con el tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo, por donde sea que la Shekinah gloria (presencia divina) los lleve por el desierto, cubriendo todo pecado con sangres de corderos, para que Él pueda enviar a su Hijo Jesucristo a vivir en Israel postreramente. Ya que, nuestro Padre celestial tenía que cubrir cada pecado cometido en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, porque Él estaba listo para enviar a su Hijo Jesucristo a nacer del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, para que su santo nombre fuego se estacione sobre su altar del amor eterno por Israel, perpetuamente.

Además, cuando nuestro Señor Jesucristo nació del vientre virgen de la hija de David, entonces él nació bañado en su misma sangre expiatoria: porque él tenía que entrar al altar del amor prehistórico de nuestro Padre celestial, descendido del cielo con él y con el Espíritu Santo, bañado en la sangre de la vida eterna, que es el Juramento a Isaac, siempre. Visto que, éste Juramento a Isaac es la voluntad perfecta en la sangre de todo Israel, especialmente de la casa de David, entonces fue establecida como un pacto eterno en Israel para ser postreramente parte de cada hombre, mujer, niño y niña, bañados todos en bautismo, y así ingresar a su nuevo reino de sus hijos legítimos, establecido en la tierra, permanentemente.

Por lo tanto, era muy importante para nuestro Padre celestial de llevar a todo Israel, como sus sumos sacerdotes, ministrando cada ritual y ceremonia de su perfecta Santidad derramada en cada cordero sacrificado sobre las familias de las naciones antiguas ya yaciendo en sus huecos infernales, pagando sus culpas: porque murieron sin pacto con Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo. Ya que, nuestro Padre celestial tenía que prepararlos por todo el desierto, como cenizas yaciendo en el Valle de los huesos secos, porque su Hijo Jesucristo tenía órdenes de llevar sus cenizas a Canaán: para que ellos sean los árboles del madero que flameará su santo nombre fuego, clavado a ellos, sobre el altar de su amor por su nuevo reino venidero, mundialmente.

Además, nuestro Padre celestial necesitaba el madero del Israel antiguo, que había conducido con su tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo cada ritual y ceremonia de perfecta gloria, honor y adoración hacia Él y su santo nombre fuego por todo el desierto, cuando la sangre de corderos cubría todo pecado, entonces postreramente levantarlos a su altar del amor eterno por Israel. Por eso, es que cuando nuestro Padre celestial le dijo a Moisés que descienda a bañar, limpiar y purificar a todo Israel (incluyendo sus pertenencias igualmente), porque en el Tercer Día, ellos verían al SEÑOR: entonces esto significo de que ellos descendían al Valle de los huesos secos para seguir observando a la serpiente de bronce, clavado al madero, para su salvación total.

Por cuanto, todo Israel sabía perfectamente que su ayuda venía a ellos en momentos cruciales, como cuando fueron mordidos por las serpientes venenosas emergiendo de entre la arena, ascendiendo del mismo infierno para recibirlos como recibieron a las naciones antiguas que pecaron en contra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, entonces fueron sanados al ver la serpiente clavada al madero. Sin embargo, todo Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos no solamente observaban la serpiente de bronce, que nuestro Padre celestial le ordenó martillarla en su forma, y clavarla al madero del campo israelí: y así, ellos observaban cómo su Hijo Jesucristo vivió su vida única en Israel victoriosa sobre Satanás, el pecado, la muerte y el infierno, perpetuamente.

Esto es algo que cada hombre, mujer, niño y niña tenía que ver no solamente de Israel pero igualmente de las naciones ya yaciendo en el infierno tormentoso, porque ellos fallaron en conocer su nombre todopoderoso, su Cordero de sangre expiatoria y su sacrificio continuo que empezó con Abraham, cuando él ofreció a su hijo Isaac, sobre el altar de su amor eterno. Ciertamente, ahora las naciones antiguas han recibido no solamente su santo nombre fuego, por el ministerio de rituales y ceremonias de perfecta santidad del Israel antiguo que actuaron como sus sumos sacerdotes por el desierto, derramando sangre expiatoria de corderos sobre todo pecado, por ello ya todos poseían derechos privilegiados para ver su vida única, vivida en Canaán, por su Hijo Jesucristo.

Visto que, ésta es la vida que nuestro Padre celestial la había otorgado no solamente a todo Israel, cuando su Hijo Jesucristo nació del vientre de estéril de Sarah como Isaac, por el Espíritu Santo, pero igualmente para las familias de las naciones junto con todo los demás que resucitaran postreramente, entrando finalmente en su nuevo reino establecido en la tierra, perpetuamente. Oportunamente, todo Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos juntos con los demás en sus huecos infernales, pagando sus culpas, observaron cómo sus cuerpos se hicieron cenizas y llevados por su Hijo como el Cordero hacia Canaán: para que sólo ellos sean el madero sobre su altar del amor eterno, flameando su santo nombre fuego victorioso sobre el mundo, finalmente.

Evidentemente, éste es la madera del Israel antiguo nacido en cautiverio egipcio que recibió el santo nombre para el bautismo en el Mar Rojo, abandonando la carne pecadora con pecados, maldiciones, enfermedades, pobreza, guerras y muertes de la humanidad, sirviendo así a Dios con rituales y ceremonias de Santidad en el desierto, para establecerlas postreramente sobre su altar por amor de Israel, eternamente. Ciertamente, nuestro Padre celestial ha perpetuado cada regalo a Israel cuando Moisés recibió su santo nombre fuego sobre el monte Sinaí inicialmente, algo nunca experimentado con los ángeles o el hombre del mundo, sin embargo ya está clavado a todo Israel hoy en día, y así todo ritual y ceremonia de Santidad del desierto, finalmente fue levantada a su perfecta voluntad, perpetuamente.

Dado que, nuestro Padre celestial no solamente no quiere ver a Israel y a las familias de las naciones yaciendo en sus huecos infernales, pagando por sus culpas, y observando a la serpiente de bronce, esperando por el Mesías y la vida a que regresen a ellos con resurrección, pero igualmente todas las demás naciones mundialmente para ser redimidas finalmente con salvación perfecta. Efectivamente, el madero del Israel antiguo flamea ya su santo nombre con clavos que recibieron a su Hijo amado, derramando así sangre de vida eterna para Israel y la humanidad entera, entonces, cuando tú lo invocas, levantando tu corazón y todo tu ser hacia él, instantáneamente, tú serás enriquecido con rituales y ceremonias de santidades interminables: cubriendo el infierno y el pecado, perpetuamente.

Además, y esto es de cubrir todo pecado de cada hombre, mujer, niño y niña cometido en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que así tú tengas vida abundantemente hoy en día en la tierra y en el cielo, como el paraíso y La Nueva Jerusalén celestial, en donde su amor reina soberanamente en ti, infinitamente. Evidentemente, estos son rituales y ceremonias de perfecta santidad que el Israel antiguo condujo para las naciones antiguas, sufriendo en el infierno tormentoso: porque ellos jamás complacieron a nuestro Padre celestial por medio de su Hijo Jesucristo, que realmente es Isaac con su voluntad perfecta Jurada sobre su carne sagrada y sangre expiatoria, derramada sobre su altar del amor eterno por ti, siempre.

Ciertamente, cuando tú invoques la santidad perfecta de su santo nombre junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, bendiciéndote a ti mismo, entonces, tú no solamente estarás invocando a su Hijo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, pero igualmente a Isaac como Jesucristo renacido del vientre virgen, por el Espíritu Santo, entregándote su sangre expiatoria cubriendo todo pecado, eternamente. Y esto es de cubrir todo pecado por el cual nuestro Padre celestial sacó a Israel del cautiverio egipcio y tormentoso, en que habían nacido para vivir por cuatrocientos años, para luego liberarlos con los poderes de resurrección de su santo nombre fuego, y asimismo bautizarlos a todos en el Mar Rojo, destruyendo todo pecado que aflige a las naciones mundialmente, siempre.

Efectivamente, al Israel caminar en seco por el mar, bautizados con su Espíritu Santo y la carne sagrada de su Juramento a Isaac, que es la perfecta voluntad de nuestro Padre celestial escrita en el mundo, bendiciendo no solamente a Israel pero igualmente naciones antiguas yaciendo en el infierno, entonces todo se cumplió con Abraham cuando su simiente empezó a bendecir toda familia, perpetuamente. Entonces, esto significa que Israel antiguo tenía que beber de la roca fluyendo con agua viva que va calmando la sed cotidiana no solamente de la vida de cada hombre, mujer, niño y niña de todo Israel y de las familias de las naciones, pero también calma la sed agonizante de cada alma perdida del infierno, sufriendo hoy por sus culpas, perpetuamente.

Por ello, para calmar el sufrir de cada pecado nacido para afligir a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo, el Espíritu Santo y cada descendiente de Adán y Eva, entonces nuestro Padre hizo que todo Israel beba de su roca viva del desierto, y así todas las familias de las naciones, cubriendo todo pecado con la sangre expiatoria de su Hijo amado, postreramente. Por ende, al tener nuestro Padre celestial a todo Israel no solamente comiendo del maná, descendiendo del cielo cada día, como desde su Mesa celestial, en donde Él se sentó con Abraham y sus hijos adoptados comprados por dinero de extranjeros: entonces Él también les dio a comer a sus hijos yaciendo en el infierno, que legítimamente le pertenece a Él, eternamente.

Además, nuestro Padre celestial tenía a todo Israel bebiendo de la roca su agua viva, emanando de él continuamente, pero igualmente Él les dio de comer de su Mesa celestial el pan, que es el maná que Él come diariamente de su Hijo Jesucristo, para que su santidad personal prevalezca siempre en toda su casa con sus ángeles y con sus hijos. Y todo esto fue hecho con su Lugar Santísimo del tabernáculo de reunión para cubrir todo pecado de las familias de las naciones antiguas, pecados que hayan cometido en sus vidas por toda la tierra antes de descender al infierno tormentoso, eternamente perdidos: porque fallaron en tener un convenio de vida con Él, y sólo así postreramente cubrir todo pecado mundialmente, siempre.

Por cuanto, al nuestro Padre celestial destruir cada pecado que Israel antiguo recibió mientras vivió su cautiverio egipcio, y bautizándolos en el Mar Rojo con su santo nombre fuego, entonces Él les dio también a beber de su roca agua viva finalmente para que coman siempre de su Mesa, el maná que cubre todo pecado del pasado, del presente y del futuro. Además, estas obras de gracia, misericordia, verdad y de justicia divina nuestro Padre celestial tenía que ejecutarlas con Israel, actuando como sus sumos sacerdotes del tabernáculo de reunión y del Lugar Santísimo, entonces no solamente tenían que ser cumplidas en el desierto y sobre naciones antiguas, pero igualmente sobre tu altar del amor eterno hacia Israel: bendiciendo así toda nación mundialmente, siempre.

Por eso, nuestro Padre celestial siempre dijo que todo aquel que invoque su santo nombre fuego, clavado ya sobre el madero del Israel antiguo que resucitó en el Tercer Día del Valle de muerte, entonces fue para entrar en su altar del amor eterno por la humanidad entera, con sus obras de haber cubierto todo pecado con la sangre expiatoria del Cordero, perpetuamente. Por ello, cuando todo hombre, mujer, niño y niña invoca su santo nombre fuego que Israel caminó con él, derramando abundantemente las sangres de corderos sacrificados por el desierto, que nuestro Padre celestial los llevó con el altar de Abraham e Isaac junto con los rituales y ceremonias de su Lugar Santísima, entonces fue para cubrir todo pecado, alcanzando todos salvación eterna, mundialmente.

Amorosamente, cada obra que nuestro Padre celestial ha hecho ya con toda la casa de Israel, como liberarlos del cautiverio egipcio, para cruzarlos por el Mar Rojo bautizados todos en agua, para que no vuelvan a caminar en pecado pero únicamente en su gracia, misericordia, verdad y justicia divina, entonces fue para que tus pecados sean cubiertos en estos días con perfecta salvación. Es decir que nuestro Padre celestial ya ha cubierto todos tus pecados que tú hayas cometido en toda tu vida, y hasta nuestros días, porque nuestro Padre celestial fue al desierto del Sinaí, en donde todas las familias de tus ancestros están en sus huecos infernales para cubrir tus pecados, desde su misma fundación con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo.

No solamente nuestro Padre celestial ha hecho todo esto por ti y tus antepasados, sean Judíos o Gentiles, Él ha cubierto ya cada pecado desde su nacimiento, para que tú mires victorioso sobre todos ellos en el madero, en donde su santo nombre fuego fue clavado junto con su Hijo Jesucristo, como su voluntad perfecta Jurada sobre la carne sagrada de Isaac inicialmente. Es decir también que tú no tienes que preocuparte por ningún pecado, ya sea pecado de problemas, enfermedades, conflictos, pobreza, guerras, enemigos como Satanás y sus inicuos alrededor de ti, mintiendo sobre todo y en todo, para hacerte creer finalmente en sus tinieblas: porque una vez que tú crees en alguna o cualquier mentira, entonces estarás creyendo ciegamente a Satanás.

Además, creer a Satanás es lo peor que te sucederá a ti y los tuyos, porque por medio de su mentira entonces él hace que siempre tú creas a toda mentira, como decepciones y maldiciones atinadas hacia ti desde sus altares e ídolos infestados con demonios: poniendo así problemas, enfermedades, pobreza, conflictos, guerras y muerte ante ti, para que mueras antes de tiempo. Nuestro Padre celestial sacó a Israel de Egipto para que reciba su Espíritu Santo y la carne sagrada, en donde su perfecta voluntad descansa diariamente con bendiciones de vida eterna que siempre Él ha gozado con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo junto con cada ángel: porque aquí su santo nombre fuego es realmente amado en Israel y en las naciones.

Por eso, es que nuestro Padre celestial le ordenó a Moisés que martille una serpiente de bronce, clavándola finalmente sobre el madero en medio del campo israelí, entonces, esto fue hecho no solamente para liberarlos del veneno de las mordeduras de las serpientes, porque ya estaban muriendo muchos, pero igualmente para esperar por su salvación, con solo mirarla con fe, siempre. Bien, esto es exactamente lo que nuestro Padre celestial ha hecho no solamente con Israel pero igualmente con las naciones antiguas, incluyendo tus antepasados yaciendo ya en sus huecos infernales, y esto es que Israel antiguo, como sumos sacerdotes, ministraron con el Lugar Santísimo las sangres expiatorias de corderos, cubriendo cada pecado sobre el altar del amor eterno: bendiciéndote a ti hoy abundantemente.

Aquí es, en donde tu vida renace sobre su altar del amor prehistórico, descendido con su Isaac y con su Espíritu: y con todo Israel nacido en cautiverio egipcio, bautizado, cruzando el mar, abandonando todo pecado en él, para que por el desierto infernal cubrir a tus antepasados pecadores con sangres expiatorias de corderos, para levantarte a ti victorioso sobre su altar hoy. Por eso, tú tienes que abandonar tu hueco infernal así como Israel lo hizo del cautiverio egipcio, pero primeramente invocando la resurrección de su santo nombre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, para que seas bautizado en tu tina, bañera, llena de agua, sumergiéndote en ella, abandonando así todo pecado, finalmente para ascender a su altar del amor que te ama, siempre.

Porque ya tú bautizado en la tina o bañera de tu casa, llena de agua, o en tu piscina local, río, lago, playa, entonces tú estarás abandonando la vida y carne pecadora junto con todo pecado cometido en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo: instantáneamente, vistiéndote con toda su vida eterna, en donde tú siempre vivirás ricamente. Ya que, ésta es la vida prístina que nuestro Padre celestial le entregó no solamente a Israel pero igualmente a las naciones, porque Él no quiere ver otra vida en sus hijos de Israel y de cada hombre, mujer, niño y niña del mundo entero, y así vivan con Él sobre su altar del amor eterno, amor por ti y los tuyos, persistentemente.

Visto que, ésta es la vida que verdaderamente te ama grandemente cada paso que das en la tierra hacia la gloria celestial, porque únicamente los pasos que nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo han caminado ya en la tierra te llevan a su presencia santísima del Lugar Santísimo: en donde Él mismo te abrazara con su amor eterno instantáneamente. Por eso, ya tú bautizado en la tina, bañera de tu casa, llena de agua, entonces tú abandonaras el espíritu de error, que es el fruto prohibido de la carne pecadora, que hace que tú peques en contra del Padre celestial y su Lugar Santísimo, finalmente para vestirte de su vida eterna, en donde vivirás liberado de Satanás y de todo pecado, perpetuamente.

Puesto que, ésta es una vida maravillosa, gloriosa y eternamente hermosa cada día, porque Satanás no estará alrededor de ti ya más con sus secuaces, que siempre te han traído sus ídolos de adoración junto con sus altares llenos del amor que te destruye toda tu vida en la tierra, y en el infierno te atormentan con sus fuegos sin misericordia alguna, perpetuamente. Sin embargo, con nuestro Padre celestial, su Hijo y su Espíritu Santo en su altar del amor eterno, descendido del cielo por ti, entonces fue para liberar a Israel del cautiverio, bautizado en agua, vistiéndolos con vida eterna, para que finalmente beban de su roca y coman de su maná, pero igualmente establecer su altar sobre Jerusalén para que sea todo tuyo, continuamente.

Visto que, éste es el único camino cuando nuestro Padre celestial puede liberarte del fruto prohibido, que es el espíritu de error y la carne pecadora, recibida de Adán y Eva: además, te entregó su vida santísima, vistiéndote glorioso de su Espíritu Santo, con la carne sagrada y sangre expiatoria de su Hijo, que es su perfecta voluntad cumplida en ti, siempre. Parado en su altar de Abraham e Isaac, localizado como siempre desde el comienzo sobre Jerusalén, entonces tú estarás parado en su perfecta gloria con nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo únicamente para conocer su abundante gracia, misericordia, verdad y justicia divina hacia ti y los tuyos, incluyendo amistades: porque tú ahora serás sin pecado y sin culpa, siempre.

Indiscutiblemente, nuestro Padre celestial siempre te vera en su Espíritu Santo y en la carne sagrada, que es su perfecta voluntad Jurada a Isaac, y establecida en toda la casa de Israel perpetuamente, finalmente para tocarte sobre su altar al levantar tu corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano hacia él, finalmente para recibir tu bendición eterna de cada día, pero bautizado únicamente. Por eso, es que nuestro Padre celestial llamó a Moisés desde su Lugar Santísimo: alentándole a que siga adelante con el bautismo de agua, sin mirar atrás: porque Él estaba listo para bendecirlos, removiendo el espíritu de error y la carne pecadora, al bautizarlos con su perfecta voluntad eterna: en donde todo es bendito para los que están bautizados con su vida santísima.

Dado que, es solamente por la vida eterna de nuestro Padre celestial y su amor eterno manifestada en la carne sagrada nacida de su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, removiendo todo pecado siempre, como jabón y agua, para que vivas sin pecar jamás, llena de la felicidad de sus riquezas inagotables por ti, siempre. Presentemente, nuestro Padre celestial finalmente ha llegado no solamente a tu estado y ciudad, en donde Él entra en tu comunidad, tocando a tu puerta, para abrir tu corazón, en donde Él salpicara la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, como jabón y agua, limpiándote de todo pecado y así llenarte con su felicidad eterna, y de sus riquezas cotidianas, para siempre. ¡Amén!

THE FATHER LEFT EGYPT SHEDDING HIS LIFE, AS SOAP AND WATER, REMOVING SIN:

Timely, our heavenly Father heard the Israelis crying out towards heaven, and then He said to Moses, why are you calling me? Take your staff that you have in your hands, and hold it over the sea, to open a path for you to cross it in dried ground to the other side, where you will find safety never to see the Egyptians again that are ready to attack.

This is when Moses lifted his hands towards heaven, as where the altar of Abraham and Isaac is burning with the torch and His holy name fire, so our heavenly Father may open up His oven of His great Grace, His great Mercy, His great Truth and His great Divine Justice to pour abundantly over the entire house of Israel for baptism. This is day that our heavenly Father had waited since He last spoke to Abraham as he offered his three lambs sacrificed with their halves facing each other over the rock, and the atoning-blood spilled over them along with the two uncut pigeons, so He may walk through them with His torch burning wildly, as usual, that is His holy name fire.

This is the torch with His holy name fire burning wildly that were really the children that our heavenly Father had promised to be born first in captivity but later, in due time, they will be standing over Jerusalem’s holy hill bearing his all-powerful name over Israel, and the families of the nations, finally to conquer them with perfect salvation, forever. Given that, this will be His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, baptizing Abraham along with his only son Isaac over the wood burning already with His Spirit of grace, mercy, truth and divine justice, but also it will baptize his children in future generations, liberating them from sin, death and hell’s torment, everlastingly.

Surely, our heavenly Father needed Abraham sacrificing his three lambs over the rock, spilled with their atoning-blood along with the two uncut pigeons, because He had to walk between their halves facing each other with His torch and His holy name nailed to his promised children due to be born in captivity, but later liberate them over His altar of love within Canaan. This is the altar that Abraham had to prepare with the three lambs sacrificed over the rock and their blood, spilled all over their halves facing each other along with the uncut pigeons, because He had to walk in the midst of their parts to expiate for every sin, since Abraham’s children were going to take on the sins of the world.

That is why, that our heavenly Father told Abraham after that he had walked through the halves facing one another of the sacrificed lambs that his children were going to be born in a foreign land, where He will visit them after four-hundred years to judge the nation captivating them, finally to liberate them towards His promised land with Abraham’s amazing-richness multiplied. Further, within Egypt’s captivity, the entire house of Israel was going to live hell itself for four-hundred years, because they needed to take on the sins of the families of the nations not only from those already that were in hell’s torment, paying for the guilt of their sins, but also for the rest of the nations, including those yet to come.

For our heavenly Father was going to liberate them with the amazing daily powers of His holy name fire that is loved, served and worshipped daily by the angelical hosts in heaven’s glory, so they may finally receive it after Jacob asked for it as he was entering Canaan to built an altar thus to continue to live with his family, everlastingly. Besides, our heavenly Father had to liberate Israel from the house of bondage after four-hundred years, because He was ready to grant them His salvation at the Red sea, where they will walk through dried ground and walls of water on both sides, since they needed to abandon sin along with the spirit of error and the sinful-flesh at the sea-floor, forever.

Moreover, our heavenly Father had to grant them instantly His Holy Spirit and the sacred-flesh, where His perfect will had been sworn forever to Isaac over His altar of the prehistoric love that descended with Isaac and the Holy Spirit not only to baptize Abraham, but also his children to be born in future generations along with the families of the nations. For our heavenly Father needed to save every man, woman and child not only from the house of Israel abandoning captivity as they crossed the Red sea in dried ground, by the powers of His holy name fire, thus resurrecting from captivity’s death to life, but also the families of the nations that were already in hell’s torment, suffering their sins eternally.

Certainly, as our heavenly Father liberated Israel from captivity by the powers of His holy name fire that Moses had received over the burning-bush as our Father said, I am the God of Abraham and His Son said, I am the God of Isaac, finally for the Holy Spirit to say, I am the God of Jacob, then it was to resurrect. Inasmuch as, Israel had received from our heavenly Father His oath sworn to Isaac over Jerusalem’s holy hill, resting over Mount Moriah, as He poured His holy heart over his sacred-flesh, later confirmed with Jacob and the children to be born in the generations ahead, then it was to establish His perfect will over Israel and the families of the nations, perpetually.

Therefore, as our heavenly Father was able to pull Israel from captivity by the amazing daily powers of His holy name fire, because, the entire house of Israel had learned from Moses to invoke it, then He could not only liberate Abraham’s children from captivity with resurrection powers, but also the families of the nations already in hell paying for their guilt. Now, for this to be possible, then our heavenly Father had not only to liberate Israel from the old life learned and lived in Egypt’s captivity, but also He had to liberate them from the forbidden fruit and the sinful-flesh, by granting them His Holy Spirit and the sacred-flesh, as they emerged from baptism at the Red sea with His eternal life.

Provided that, it is only here, where the entire house of Israel had finally resurrected from the same hell’s torments and sufferings that the families of the ancient nations were already paying and anguishing daily for the guilt of their sins, given that they failed to know His holy name fire and its power of resurrection into His eternal life and daily blessing. Therefore, the day that our heavenly Father liberated Israel from Egypt’s captivity, then He really began the liberation of every man, woman and child from the families of the nations that had died without a covenant with Him, His Son, His Holy Spirit, and without a sacrificed-lamb with its atoning-blood covering their sins, so they may have forgiveness, resurrection and life lastly.

This was something that our heavenly Father had planned with the entire house of Israel, since the day that Abraham offered his three sacrificed lambs over the rock along with the two uncut-pigeons that represented the wood, for the final continuous sacrifice within Jerusalem, Canaan, because he is the Third One always to expiate for all the sins of the world, everlastingly. This Third One is our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, because the three together are One forever, filled and united with the eternal life that not only gives life to every angel in heaven’s glory but also to every man, woman and child within Israel and the families of the nations, for His coming new Kingdom worldwide.

Therefore, it was important for our heavenly Father to walk through the three sacrificed lambs with their halves facing each other along with the two uncut-pigeons, because He along with His Son and the Holy Spirit walked through the sacrifices' insides expiating for every past, present and future sin, for His holy name fire to be established without sin on earth, finally. Now, after our heavenly Father had taken Israel baptized already through the Red sea, and the entire Egyptian army destroyed along with Satan’s sin, curses, infirmities, problems, conflicts, poverty and wars that he has poured upon the families of the nations through generations, then He took Israel thirsty to His rock gushing water, where His Son had been sacrificed since the start.

Besides, our heavenly Father had to take Israel into the Sinai’s desert as thirsty as the families of the ancient nations already in hell’s torment are suffering and craving for a drink from the rock, where His Son was immolated since the foundation of the earth, and where Abraham had offered his three sacrificed lambs with their halves facing each other. For Israel had to be the first one within the Sinai’s desert to drink from the rock flowing with abundance of water not only to quench their thirst but also every man, woman and child lying in their hell’s holes of eternal torments, because they died without knowing His holy name fire and living word that blesses their living-souls even in torment.

Because when our heavenly Father took Moses along with the Israeli leaders, then it was not only to show them where the rock was always for them to drink water whenever they may become thirsty again, but also to give to drink to the families of the nations in hell’s torment, craving for water from His living-rock of the three ancient sacrifices. Then, after a drink from the rock gushing out living-water that really is our heavenly Father’s, His Son’s and the Holy Spirit’s atoning-blood of the continuous sacrificed of the Lamb of God that not only quenches every one’s thirst for water, but it also fills you with His unique eternal life that is the salvation that the entire earth will receive, eventually.

Having our heavenly Father given to drink from His living-rock the water that the heart, soul, body and human spirit of every man, woman and child need to drink daily on earth, in hell and in heaven’s glory as paradise, the New Jerusalem from heaven above along with many glorious places, then He had to feed them daily with His own food. Given that, our heavenly Father will eat His food at His Table just as He sat down with Abraham and his 318 adoptive children initially to eat and drink from His Son Jesus Christ: bread and wine, served daily to the angelical hosts, then, He shared the food from His mouth with Israel and the families of the nations, known as manna.

Inasmuch as, our heavenly Father had liberated Israel from Egypt’s captivity with the amazing resurrection powers of His holy name fire not only to grant them finally salvation, by abandoning the sins of the world at the sea-floor, but also for them as His high priests ministering holiness to the families of the nations already in hell’s torment, because of sins and rebellions. Our heavenly Father through His amazing love, grace, mercy, truth and divine justice had to go to them with the sacred-flesh of the perfect will that He had sworn to Isaac over Jerusalem’s holy hill, so Jacob’s children may become not only His high priests but also mediators to save the lost with the resurrection powers, of His holy name and living-word.

For Israel is the oath sworn to Isaac walking out from Egypt’s captivity with the amazing resurrection powers of His holy name to become baptized in water, but also to become His high priests that will finally become ashes in the Valley of the dried bones, trees within Canaan, and the wood bearing His holy name fire over the entire earth, forever. Evidently, this is our heavenly Father’s oath sworn to Isaac been displayed step-by-step, as Israel was born within Egypt to live the daily richness of His perfect will within them, but also to become baptized with the same richness, walking out from the water baptism with His eternal life to share with nations from the past, present and future, forever, into eternity.

Our heavenly Father through the Sinai’s desert granted them His tabernacle of reunion with the Holy of Holiest from heaven above to minister as His high priests, filled with His Spirit, the sacred-flesh of His perfect will not only to be enjoyed by them but also the nations, because Abraham was told that through his seed all the families will be blessed. That is why, that Israel had to start ministering as our heavenly Father’s high priests, filled with the Holy Spirit and the sacred-flesh of His eternal will sworn to Isaac over Jerusalem’s holy hill, resting over Mount Moriah, so the first ancient nations that had died and descend to hell, then they may finally receive His resurrection name and living-word for lasting-salvation.

Moreover, our heavenly Father had to have the entire house of Israel ministering rituals and ceremonies of perfect holiness with the tabernacle of reunion and its Holy of Holiest, wherever the Shekinah glory (God’s presence) may take them through the desert, covering every sin with the shed lambs’ atoning-blood, so He may finally send His Son Jesus Christ to live in Israel. For our heavenly Father needed to cover every sin committed against Him, His Son Jesus Christ and His Holy Spirit from the past, present and future, because He was ready to send His only Son to be born from David’s virgin daughter, by the Holy Spirit, so His holy name fire may finally become stationed over His altar of eternal love, forever.

Moreover, when our Lord Jesus Christ was born from King David’s virgin daughter then he was born bathed in his own atoning-blood, because he had to enter into our heavenly Father’s altar of the prehistoric love, descended from heaven above with him and the Holy Spirit, bathed in the blood of the eternal life that is the oath sworn to Isaac everlastingly. Provided that, this oath sworn to Isaac that is our heavenly Father’s perfect will within Israel’s bloodline, especially within the house of David, then it was established within Israel as an eternal pact to become part of every man, woman and child bathed with it through baptism, thus to enter into His new Kingdom as His legitimate children, established upon earth, forever.

Therefore, it was very important for our heavenly Father to take the entire house of Israel, as His high priests, ministering every ritual and ceremony of perfect holiness to shed every lamb’s atoning-blood over the families of the nations lying already in their hell’s holes, because they died without a pact of life with Him, His Son Jesus Christ and His Holy Spirit. For our heavenly Father had to prepare them through the Sinai’s desert, as ashes lying at the Valley of the dried bones, because His Son had orders to take their ashes into Canaan, so they may become the trees that will become the wood bearing His holy name fire nailed to it, over His altar of His love for His new Kingdom.

What’s more, our heavenly Father had to have Israel’s wood as the house that had conducted within His tabernacle of reunion and its Holy Place every ritual and ceremony of perfect glory, honor and worship unto Him and His holy name fire throughout the Sinai’s desert, as the lambs’ atoning-blood covered every sin, then lifted over His altar of love for Israel, finally. That is why, that when our heavenly Father told Moses to descend to bath, clean and purify every one within Israel (and even clean their belongings), because on the Third Day, they were going to see the LORD, then this meant that they were descending into the Valley of the dried bones to continue to watch the bronze snake nailed to the wood.

Because Israel knew that the help that they needed in the most desperate situation, as when they were bitten by the venous snakes emerging from under the sand, ascending from hell itself ready to receive them as they received the ancient nations that sinned against our Father, His Son and the Holy Spirit, then they were healed by just looking at it. However, ancient Israel lying in the Valley of dried bones was not only watching the bronze snake still where our heavenly Father told Moses to hammer it into shape, and nail it to the staff in the Israeli camp, but also, they were witnessing how His Son will live His unique life within Israel for victory over Satan, sin, death, and hell.

This was something that every man, woman and child must see not only within Israel but also from the nations already lying in hell’s torment, because they failed to know His holy name fire, His lamb of the atoning-blood and His continuous sacrifice that was started with Abraham, as he offered his only son Isaac, over the altar of His eternal love. Thus, now that they had received not only His holy name fire through the ministering rituals and ceremonies of perfect holiness from ancient Israel that acted as our heavenly Father’s high priests throughout the Sinai’s desert, by shedding every lamb’s blood over every sin, then they had divine-privileges to watch His unique life, lived within Canaan, by His Son Jesus Christ first.

Because this is the life that our heavenly Father has not only granted to every one within Israel as His Son was born from Sarah’s’ barren-womb as Isaac, by the Holy Spirit, but also for the families of the ancient nations along with others that will finally resurrect to enter into His Greater Kingdom that will be established on earth eventually, forever. Therefore, ancient Israel lying at the Valley of the dried bones saw along everyone else within their hell’s holes how their body turned into dust to be carried by His son as God’s Lamb into Canaan, so they may become the wood to be lifted to the altar of the eternal love, bearing the holy name fire victorious over the world finally.

For this is ancient Israel’s wood born within Egypt’s captivity but also received His holy name fire for water baptism at the sea-floor, abandoning the sinful-life along with every sin, curse, infirmity, poverty, war and death from humanity, so they may serve God forever with every ritual and ceremony of Righteousness executed through the desert, finally placed over His altar loving Israel, perpetually. Certainly, our heavenly Father has perpetuated every gift for Israel as Moses received His holy name fire over Mount Sinai for the first time, something never done with angels or man on earth, yet it is nailed to Israel today, and so, with every ritual and ceremony of perfect holiness through the desert, it was finally lifted to His perfect will, everlastingly.

Given that, our heavenly Father does not only want Israel and the families of the ancient nations lying in their hell’s holes these days, paying for the guilt of their sins forever, to see the bronze snake waiting for the Messiah and life to return to them with resurrection powers, but also the nations worldwide to become saved nowadays, finally with perfect salvation. Because ancient Israel’s wood bearing His holy name fire with nails that also received His only Son shedding the atoning-blood of His eternal life for Israel and humankind, then, when you invoke it as you may lift your heart, soul, mind, body and human spirit to it, instantly, you will be blessed with rituals and ceremonies of endless-holiness covering sin in hell already, forever.

Besides, this is to cover every sin that every man, woman and child may have ever committed against our heavenly Father, His Son Jesus Christ and His Spirit, so you may have life in abundance these days on earth and in heaven’s glory as in paradise and within The New Jerusalem from heaven above, where His love reigns within you, everlastingly. For these are the rituals and ceremonies of perfect holiness that ancient Israel had to conduct for nations suffering their sins in hell’s torment, because they failed to please our heavenly Father through His Son Jesus Christ that really is Isaac with the perfect will sworn over his sacred-flesh, unbreakable bones and atoning-blood shed entirely over His altar of love for you today.

Certainly, as you may invoke His powerful name’s perfect holiness along with His Son and His Holy Spirit to bless your heart, soul, mind, body and human spirit, then, you are not only invoking His Son born as Isaac from Sarah’s barren-womb but also Isaac born as Jesus from David’s virgin daughter, by the Holy Spirit, granting you the atoning-blood covering sins, forever. This is the covering of sins that our heavenly Father had to pull Israel from hell’s captivity and torment that they were born into and live for four-hundred years, so He will not only liberate them with the resurrection powers of His holy name fire, but also baptize them at the Red sea to destroy all sins, afflicting nations worldwide into eternity.

Surely, by Israel walking through the dried land of the sea-floor, as they were baptized with the Holy Spirit and the sacred-flesh of the oath sworn to Isaac that is our heavenly Father’s perfect will blessing not only Israel but also ancient nations lying already in hell, because this is what He told Abraham that they will be blessed through His seed, forever. Then, this meant that Israel had to drink from the living-rock the water gushing out to calm the thirst not only from the daily life of every man, woman and child on earth as from Israel and the families of the nations, but to calm also the agonizing thirst of every living-souls lying in hell’s torment, suffering the consequences of their guilt.

Thus, to calm the suffering of every sin born to afflict our heavenly Father, His Son Jesus Christ, the Holy Spirit and every descendant from Adam and Eve, then our Father had to have not only Israel drinking from the living-rock but also the families of the nations to cover every evil perpetually through the powers of His Son’s atoning-blood shed forever. Therefore, as our heavenly Father had the entire house of Israel not only eating from the manna that descended from heaven above each day, as from His Dining Table, where He sat with Abraham and his adoptive children that he bought with money from foreigners, then He also gave to eat the children lying in hell that rightfully belong to Him, everlastingly.

And so, our heavenly Father had Israel drinking from the rock the daily living water, emanating from it, but also He gave them to eat from His Table the bread that is the manna that He daily eats from His Son Jesus Christ, for His Holy Spirit’s holiness to prevail always through His entire household with the angelical hosts and His children. This was done within the Holy of Holiest of the tabernacle of reunion to cover not only every sin that the families of the nations may have committed through their lives on earth before they descended into hell’s torment, because they failed to have a covenant of life with Him, but also to cover every sin in the future worldwide, forever.

Inasmuch as, by our heavenly Father destroying every sin that the house of Israel had received through their daily lives within Egypt’s captivity, by baptizing them at the Red sea in His holy name fire, then He also gave them to drink from His rock living-water finally to eat His daily manna that covers every sin from the past, present and future. Moreover, these divine works of grace, mercy, truth and justice that our heavenly Father had to execute with Israel acting as His high priests with the tabernacle of reunion and its Holy of Holiest, then they had not only to be completed within the desert and over ancient nations, but also over His altar of His love for Israel: blessing nations worldwide nowadays.

That is why, that our heavenly Father had said that whoever may invoke His holy name fire, nailed already to the wood of ancient Israel that resurrected on the Third Day from the Valley of the dried bones, then it was to enter into His altar of eternal love for humankind, with the work of having covered sin with the Lamb’s atoning-blood, forever. Therefore, when any man, woman and child may invoke His holy name fire that Israel carried it through the Sinai’s desert, shedding abundantly the lambs’ atoning-blood everywhere that our heavenly Father took them with the altar of Abraham and Isaac along with the rituals and ceremonies of the Holy Place, then it was to cover everyone’s sin on earth to obtain lasting-salvation, forever.

Consequently, every work that our heavenly Father has done already with the entire house of Israel, as He liberated them from Egypt’s captivity, to put them through the water baptism of the Red sea, so they may no longer walk in sin but in His grace, mercy, truth and divine justice, then it was to cover your sins these days with perfect-salvation. That is to say, that our heavenly Father has already covered all your sins that you may have committed in your entire life until now, because our heavenly Father went to the Sinai’s desert, where all the hell’s holes are with the ancient families of your ancestors to cover their sins for you, from its foundation with His Son Jesus Christ’s atoning-blood.

Not only our heavenly Father has done this for you already with every ancestor, whether they are Jews or Gentiles, He has covered every sin from its birth, so you may look up to your victory over them displayed over the wood, where His holy name fire is nailed along with His Son’s sacred-flesh as His perfect will sworn to Isaac initially. That is to say, also that you do not have any sin to worry about at all, whether this is about sin problems, infirmities, conflicts, poverty, wars, enemies as Satan and his wicked ones going around everywhere lying about everything and anything just to get you to believe in darkness, because once you believe a lie, then you are blindly believing Satan.

Furthermore, to believe Satan is the worse thing that will ever happen to you and to your loved ones, because through his lie then he can make you believe every lie, deception and curse emerging from his altars and wicked idols infested with evil already: putting problems, infirmities, poverty, conflicts, wars and death before you, so you may die sooner then expected. Our heavenly Father pulled Israel from Egypt so they may receive His Holy Spirit and sacred-flesh, where His perfect will lies along with every blessing of His eternal life that He has always enjoyed with His Son and the Holy Spirit along with every holy angel, because this is where His holy name fire is truly loved eternally within Israel and the nations.

That is why, that as our heavenly Father told Moses to fashion a bronze snake hammer with nails over the wood in the middle of the Israeli camp, then, it was not only to liberate them from their poisonous snake bites, because they were dying already, but also to wait for their salvation, by just looking up to it. Well, this is exactly what our heavenly Father has done not only with Israel but also with the families of the nations, including your ancestors already lying in their hell’s holes, and this is that ancient Israel, as high priests, ministering within the Holy Place with the lambs’ atoning-blood covering every sin is over His altar of love: blessing you abundantly today.

It is here, where your life is reborn over His altar of His prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit: with Israel born in Egypt’s captivity, baptized crossing the sea, abandoning sins in it, so through the desert covered your ancestor’s sins with the lamb’s atoning-blood to lift you victorious over His altar of love today, perpetually. That is why, that you must leave from your hell hole as Israel did within Egypt’s captivity, but by first invoking His holy name’s resurrection powers, His Son Jesus Christ and His Spirit, so you may become baptized at your home’s bathtub, filled with water, by submerging into it, abandoning every sin, finally ascending to His altar of love for you, forever.

Because once you may have become baptized at your home’s bathtub, filled with water, or at your local pool, river, lake, seashore, then you will abandon your sinful-flesh along with every sin that you may have committed against our heavenly Father, His Son and the Holy Spirit only to be dressed with His eternal life, where you will always live eternally enriched. For this is the life that our heavenly Father has granted not only to Israel but also to the families of the nations, because He does not want any other life dressing His children from Israel and every man, woman and child from around the world, so they may live with Him over His altar of love, for you and your family.

This is the life that really loves you every step that you will take on earth towards heaven’s glory, because only the steps that our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit have already walked on this earth will take into His holy presence within the Holy of Holiest, where He will embrace you with His eternal love instantly. That is why, that once you are baptized at your home’s bathtub, filled with water, then you will abandon the spirit of error that is the forbidden fruit of the sinful-flesh that has caused you to sin against our heavenly Father and His Holy Place, finally to dress His eternal life, where you will live a life liberated from Satan’s sin, forever.

For this is a life that is wonderful, glorious and eternally beautiful each day, because Satan is no longer around with his cronies that have always brought to you their idol worship along with an altar filled with a love that destroys your daily life on earth, and in hell it will continue to torment you with fire mercilessly into eternity. However, with our heavenly Father, His Son and His Spirit at His altar of love, descended from heaven with Isaac as His perfect will and His Spirit, then it was to liberate Israel from captivity, baptized in water, dressing them with His life, to drink from the rock and eat from His manna, but also establish His altar over Jerusalem for you today.

Because this is the only way possible when our heavenly Father can truly liberate you from the forbidden fruit that is the spirit of error and the sinful-flesh, received from Adam and Eve, moreover grant you His life, by dressing you with the His Spirit’s glories and His Son’s sacred-flesh of the atoning-blood that is His perfect will within you today, perpetually. Standing at the altar of Abraham and Isaac, located as always since the beginning over Jerusalem, then you will be standing in perfect glory with our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit only to know His abundant grace, mercy, truth and divine justice towards you and your loved ones, including your friends, because you are perpetually sinless now.

Indisputably, our heavenly Father will only see you with His Holy Spirit and the sacred-flesh that is His perfect will sworn to Isaac and established over the entire house of Israel forever, finally to touch you over His altar as you may lift your heart, soul, mind, eyes, body and human spirit to it, finally to receive your blessing through His baptism. That is why, that our heavenly Father called Moses from His Holy of Holiest above: encouraging him to go forward with the water baptism without looking back, because He was ready to bless them by removing the spirit of error and the sinful-flesh, as He will baptize them with His perfect will forever, where everything is blessed always through everyone’s life.

Provided that, it is only through our heavenly Father’s eternal life and unfailing love that is manifested through the sacred-flesh born with His Son Jesus Christ as Isaac from Sarah’s barren-womb, by the Holy Spirit’s power that will remove ever sin, as soap and water do, so you may live a sinless life, filled with His daily happiness from endless richness, always. These days, our heavenly Father has finally reached not only your state and city, where He comes into your community, knocking on your door, so you may open your heart, where He will spill His Son Jesus Christ’s atoning-blood, as soap and water, cleansing you from sin thus to fill you abundantly with His Spirit of eternal happiness, life, and daily endless-richness. Amen!

¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!

Saludos cordiales a todos

Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ”. Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY!

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y su MUERTE.

Disponte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?

¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia, para ver qué clase de libros están a tu disposición, para que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: “Vivan tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios, Jerusalén”. Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: “Haya paz en ti, siempre Jerusalén”. Por causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra: imploraré por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y como siempre, para la eternidad.


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Sábado, 09 de Diciembre, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
A tiempo, nuestro Padre celestial escuchó a Israel llamándolo hacia el cielo, y Él contestó diciéndole a Moisés, ¿por qué me llamas? Toma tu vara que tienes en tu mano, y ponla sobre el mar, para abrir todo un camino y así Israel cruce en seco hacia el otro lado, en donde encontraran seguridad para jamás volver a ver a los egipcios, que están listos para atacarlos nuevamente.
Habiendo nuestro Padre celestial dado de beber de la roca viva el agua que el corazón, alma, cuerpo y espíritu humano de cada hombre, mujer, niño y niña necesita diariamente en la tierra, en el infierno y en el cielo como el paraíso, la Nueva Jerusalén celestial y muchos lugares celestiales, entonces Él tenía que darles de comer de su comida diariamente. Dado que, nuestro Padre celestial comía su comida sobre su Mesa así como se sentó con Abraham y sus 318 hijos adoptados inicialmente a comer de su Hijo Jesucristo: el pan y vino, servido diariamente a las huestes angelicales, entonces, Él les daba a comer de su boca a Israel y a las familias de las naciones su comida, conocida como el maná.
Visto que, nuestro Padre celestial había liberado a Israel del cautiverio egipcio con la resurrección de su santo nombre fuego no solamente otorgándoles finalmente salvación, abandonando los pecados del mundo entero en el lecho marino, pero igualmente para que ellos sean sus sumos sacerdotes, ministrando a las familias de las naciones ya en el infierno tormentoso, por culpa de sus pecados y rebeliones. Nuestro Padre celestial por su maravilloso amor, gracia, verdad y justicia divina tenía que ir a ellos con la carne sagrada de su perfecta voluntad, Jurada a Isaac sobre el monte Sión, en Moriah, para que los hijos de Jacobo sean no solamente sus sacerdotes pero igualmente mediadores, redimiendo a los perdidos con su resurrección todopoderosa, de su santo nombre, y palabra viva.
Puesto que, todo Israel es el Juramento a Isaac abandonando el cautiverio egipcio con los poderes asombrosos de resurrección de su santo nombre, para ser bautizado en agua, pero igualmente para convertirse en sus sumos sacerdotes, que se tornaran en cenizas del Valle de los huesos secos, árboles en Canaán, y la madera flameando su santo nombre fuego sobre la tierra, perpetuamente. Evidentemente, éste es el Juramento de nuestro Padre celestial a Isaac, desplegándose gradualmente, cuando Israel nacía en Egipto, viviendo de riquezas cotidianas de su perfecta voluntad para con ellos, pero igualmente para que sean bautizados con el mismo oro y plata de Abraham, emergiendo del agua saturados con su vida eterna: entregándola abundantemente a toda nación del pasado, del presente y del futuro.
Nuestro Padre celestial por el desierto de Sinaí les entregó su tabernáculo de reunión con el Lugar Santísimo del cielo, para ministrar en él como sus sumos sacerdotes, llenos de su Espíritu Santo, de la carne sagrada de su perfecta voluntad no solamente para ser gozada por ellos, pero igualmente las naciones: porque Abraham sabía perfectamente que en su simiente: benditas serán, siempre. Por eso, es que Israel tenía que empezar a ministrar como sus sumos sacerdotes, llenos de su Espíritu Santo y de la carne sagrada de su Juramento a Isaac sobre el monte Sión, descansando sobre el monte Moriah, para que las naciones antiguas muertas en el infierno, entonces ellas puedan recibir finalmente su resurrección, de su nombre todopoderoso, y de su palabra viva.
Además, nuestro Padre celestial tenía que tener a todo Israel antiguo ministrando rituales y ceremonias de perfecta santidad con el tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo, por donde sea que la Shekinah gloria (presencia divina) los lleve por el desierto, cubriendo todo pecado con sangres de corderos, para que Él pueda enviar a su Hijo Jesucristo a vivir en Israel postreramente. Ya que, nuestro Padre celestial tenía que cubrir cada pecado cometido en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, porque Él estaba listo para enviar a su Hijo Jesucristo a nacer del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, para que su santo nombre fuego se estacione sobre su altar del amor eterno por Israel, perpetuamente.
Además, cuando nuestro Señor Jesucristo nació del vientre virgen de la hija de David, entonces él nació bañado en su misma sangre expiatoria: porque él tenía que entrar al altar del amor prehistórico de nuestro Padre celestial, descendido del cielo con él y con el Espíritu Santo, bañado en la sangre de la vida eterna, que es el Juramento a Isaac, siempre. Visto que, éste Juramento a Isaac es la voluntad perfecta en la sangre de todo Israel, especialmente de la casa de David, entonces fue establecida como un pacto eterno en Israel para ser postreramente parte de cada hombre, mujer, niño y niña, bañados todos en bautismo, y así ingresar a su nuevo reino de sus hijos legítimos, establecido en la tierra, permanentemente.
Por lo tanto, era muy importante para nuestro Padre celestial de llevar a todo Israel, como sus sumos sacerdotes, ministrando cada ritual y ceremonia de su perfecta Santidad derramada en cada cordero sacrificado sobre las familias de las naciones antiguas ya yaciendo en sus huecos infernales, pagando sus culpas: porque murieron sin pacto con Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo. Ya que, nuestro Padre celestial tenía que prepararlos por todo el desierto, como cenizas yaciendo en el Valle de los huesos secos, porque su Hijo Jesucristo tenía órdenes de llevar sus cenizas a Canaán: para que ellos sean los árboles del madero que flameará su santo nombre fuego, clavado a ellos, sobre el altar de su amor por su nuevo reino venidero, mundialmente.
Además, nuestro Padre celestial necesitaba el madero del Israel antiguo, que había conducido con su tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo cada ritual y ceremonia de perfecta gloria, honor y adoración hacia Él y su santo nombre fuego por todo el desierto, cuando la sangre de corderos cubría todo pecado, entonces postreramente levantarlos a su altar del amor eterno por Israel. Por eso, es que cuando nuestro Padre celestial le dijo a Moisés que descienda a bañar, limpiar y purificar a todo Israel (incluyendo sus pertenencias igualmente), porque en el Tercer Día, ellos verían al SEÑOR: entonces esto significo de que ellos descendían al Valle de los huesos secos para seguir observando a la serpiente de bronce, clavado al madero, para su salvación total.
Por cuanto, todo Israel sabía perfectamente que su ayuda venía a ellos en momentos cruciales, como cuando fueron mordidos por las serpientes venenosas emergiendo de entre la arena, ascendiendo del mismo infierno para recibirlos como recibieron a las naciones antiguas que pecaron en contra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, entonces fueron sanados al ver la serpiente clavada al madero. Sin embargo, todo Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos no solamente observaban la serpiente de bronce, que nuestro Padre celestial le ordenó martillarla en su forma, y clavarla al madero del campo israelí: y así, ellos observaban cómo su Hijo Jesucristo vivió su vida única en Israel victoriosa sobre Satanás, el pecado, la muerte y el infierno, perpetuamente.
Esto es algo que cada hombre, mujer, niño y niña tenía que ver no solamente de Israel pero igualmente de las naciones ya yaciendo en el infierno tormentoso, porque ellos fallaron en conocer su nombre todopoderoso, su Cordero de sangre expiatoria y su sacrificio continuo que empezó con Abraham, cuando él ofreció a su hijo Isaac, sobre el altar de su amor eterno. Ciertamente, ahora las naciones antiguas han recibido no solamente su santo nombre fuego, por el ministerio de rituales y ceremonias de perfecta santidad del Israel antiguo que actuaron como sus sumos sacerdotes por el desierto, derramando sangre expiatoria de corderos sobre todo pecado, por ello ya todos poseían derechos privilegiados para ver su vida única, vivida en Canaán, por su Hijo Jesucristo.
Visto que, ésta es la vida que nuestro Padre celestial la había otorgado no solamente a todo Israel, cuando su Hijo Jesucristo nació del vientre de estéril de Sarah como Isaac, por el Espíritu Santo, pero igualmente para las familias de las naciones junto con todo los demás que resucitaran postreramente, entrando finalmente en su nuevo reino establecido en la tierra, perpetuamente. Oportunamente, todo Israel antiguo yaciendo en el Valle de los huesos secos juntos con los demás en sus huecos infernales, pagando sus culpas, observaron cómo sus cuerpos se hicieron cenizas y llevados por su Hijo como el Cordero hacia Canaán: para que sólo ellos sean el madero sobre su altar del amor eterno, flameando su santo nombre fuego victorioso sobre el mundo, finalmente.
Evidentemente, éste es la madera del Israel antiguo nacido en cautiverio egipcio que recibió el santo nombre para el bautismo en el Mar Rojo, abandonando la carne pecadora con pecados, maldiciones, enfermedades, pobreza, guerras y muertes de la humanidad, sirviendo así a Dios con rituales y ceremonias de Santidad en el desierto, para establecerlas postreramente sobre su altar por amor de Israel, eternamente. Ciertamente, nuestro Padre celestial ha perpetuado cada regalo a Israel cuando Moisés recibió su santo nombre fuego sobre el monte Sinaí inicialmente, algo nunca experimentado con los ángeles o el hombre del mundo, sin embargo ya está clavado a todo Israel hoy en día, y así todo ritual y ceremonia de Santidad del desierto, finalmente fue levantada a su perfecta voluntad, perpetuamente.
Dado que, nuestro Padre celestial no solamente no quiere ver a Israel y a las familias de las naciones yaciendo en sus huecos infernales, pagando por sus culpas, y observando a la serpiente de bronce, esperando por el Mesías y la vida a que regresen a ellos con resurrección, pero igualmente todas las demás naciones mundialmente para ser redimidas finalmente con salvación perfecta. Efectivamente, el madero del Israel antiguo flamea ya su santo nombre con clavos que recibieron a su Hijo amado, derramando así sangre de vida eterna para Israel y la humanidad entera, entonces, cuando tú lo invocas, levantando tu corazón y todo tu ser hacia él, instantáneamente, tú serás enriquecido con rituales y ceremonias de santidades interminables: cubriendo el infierno y el pecado, perpetuamente.
Además, y esto es de cubrir todo pecado de cada hombre, mujer, niño y niña cometido en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que así tú tengas vida abundantemente hoy en día en la tierra y en el cielo, como el paraíso y La Nueva Jerusalén celestial, en donde su amor reina soberanamente en ti, infinitamente. Evidentemente, estos son rituales y ceremonias de perfecta santidad que el Israel antiguo condujo para las naciones antiguas, sufriendo en el infierno tormentoso: porque ellos jamás complacieron a nuestro Padre celestial por medio de su Hijo Jesucristo, que realmente es Isaac con su voluntad perfecta Jurada sobre su carne sagrada y sangre expiatoria, derramada sobre su altar del amor eterno por ti, siempre.
Ciertamente, cuando tú invoques la santidad perfecta de su santo nombre junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, bendiciéndote a ti mismo, entonces, tú no solamente estarás invocando a su Hijo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, pero igualmente a Isaac como Jesucristo renacido del vientre virgen, por el Espíritu Santo, entregándote su sangre expiatoria cubriendo todo pecado, eternamente. Y esto es de cubrir todo pecado por el cual nuestro Padre celestial sacó a Israel del cautiverio egipcio y tormentoso, en que habían nacido para vivir por cuatrocientos años, para luego liberarlos con los poderes de resurrección de su santo nombre fuego, y asimismo bautizarlos a todos en el Mar Rojo, destruyendo todo pecado que aflige a las naciones mundialmente, siempre.
Efectivamente, al Israel caminar en seco por el mar, bautizados con su Espíritu Santo y la carne sagrada de su Juramento a Isaac, que es la perfecta voluntad de nuestro Padre celestial escrita en el mundo, bendiciendo no solamente a Israel pero igualmente naciones antiguas yaciendo en el infierno, entonces todo se cumplió con Abraham cuando su simiente empezó a bendecir toda familia, perpetuamente. Entonces, esto significa que Israel antiguo tenía que beber de la roca fluyendo con agua viva que va calmando la sed cotidiana no solamente de la vida de cada hombre, mujer, niño y niña de todo Israel y de las familias de las naciones, pero también calma la sed agonizante de cada alma perdida del infierno, sufriendo hoy por sus culpas, perpetuamente.
Por ello, para calmar el sufrir de cada pecado nacido para afligir a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo, el Espíritu Santo y cada descendiente de Adán y Eva, entonces nuestro Padre hizo que todo Israel beba de su roca viva del desierto, y así todas las familias de las naciones, cubriendo todo pecado con la sangre expiatoria de su Hijo amado, postreramente. Por ende, al tener nuestro Padre celestial a todo Israel no solamente comiendo del maná, descendiendo del cielo cada día, como desde su Mesa celestial, en donde Él se sentó con Abraham y sus hijos adoptados comprados por dinero de extranjeros: entonces Él también les dio a comer a sus hijos yaciendo en el infierno, que legítimamente le pertenece a Él, eternamente.
Además, nuestro Padre celestial tenía a todo Israel bebiendo de la roca su agua viva, emanando de él continuamente, pero igualmente Él les dio de comer de su Mesa celestial el pan, que es el maná que Él come diariamente de su Hijo Jesucristo, para que su santidad personal prevalezca siempre en toda su casa con sus ángeles y con sus hijos. Y todo esto fue hecho con su Lugar Santísimo del tabernáculo de reunión para cubrir todo pecado de las familias de las naciones antiguas, pecados que hayan cometido en sus vidas por toda la tierra antes de descender al infierno tormentoso, eternamente perdidos: porque fallaron en tener un convenio de vida con Él, y sólo así postreramente cubrir todo pecado mundialmente, siempre.
Por cuanto, al nuestro Padre celestial destruir cada pecado que Israel antiguo recibió mientras vivió su cautiverio egipcio, y bautizándolos en el Mar Rojo con su santo nombre fuego, entonces Él les dio también a beber de su roca agua viva finalmente para que coman siempre de su Mesa, el maná que cubre todo pecado del pasado, del presente y del futuro. Además, estas obras de gracia, misericordia, verdad y de justicia divina nuestro Padre celestial tenía que ejecutarlas con Israel, actuando como sus sumos sacerdotes del tabernáculo de reunión y del Lugar Santísimo, entonces no solamente tenían que ser cumplidas en el desierto y sobre naciones antiguas, pero igualmente sobre tu altar del amor eterno hacia Israel: bendiciendo así toda nación mundialmente, siempre.
Por eso, nuestro Padre celestial siempre dijo que todo aquel que invoque su santo nombre fuego, clavado ya sobre el madero del Israel antiguo que resucitó en el Tercer Día del Valle de muerte, entonces fue para entrar en su altar del amor eterno por la humanidad entera, con sus obras de haber cubierto todo pecado con la sangre expiatoria del Cordero, perpetuamente. Por ello, cuando todo hombre, mujer, niño y niña invoca su santo nombre fuego que Israel caminó con él, derramando abundantemente las sangres de corderos sacrificados por el desierto, que nuestro Padre celestial los llevó con el altar de Abraham e Isaac junto con los rituales y ceremonias de su Lugar Santísima, entonces fue para cubrir todo pecado, alcanzando todos salvación eterna, mundialmente.
Amorosamente, cada obra que nuestro Padre celestial ha hecho ya con toda la casa de Israel, como liberarlos del cautiverio egipcio, para cruzarlos por el Mar Rojo bautizados todos en agua, para que no vuelvan a caminar en pecado pero únicamente en su gracia, misericordia, verdad y justicia divina, entonces fue para que tus pecados sean cubiertos en estos días con perfecta salvación. Es decir que nuestro Padre celestial ya ha cubierto todos tus pecados que tú hayas cometido en toda tu vida, y hasta nuestros días, porque nuestro Padre celestial fue al desierto del Sinaí, en donde todas las familias de tus ancestros están en sus huecos infernales para cubrir tus pecados, desde su misma fundación con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo.
No solamente nuestro Padre celestial ha hecho todo esto por ti y tus antepasados, sean Judíos o Gentiles, Él ha cubierto ya cada pecado desde su nacimiento, para que tú mires victorioso sobre todos ellos en el madero, en donde su santo nombre fuego fue clavado junto con su Hijo Jesucristo, como su voluntad perfecta Jurada sobre la carne sagrada de Isaac inicialmente. Es decir también que tú no tienes que preocuparte por ningún pecado, ya sea pecado de problemas, enfermedades, conflictos, pobreza, guerras, enemigos como Satanás y sus inicuos alrededor de ti, mintiendo sobre todo y en todo, para hacerte creer finalmente en sus tinieblas: porque una vez que tú crees en alguna o cualquier mentira, entonces estarás creyendo ciegamente a Satanás.
Además, creer a Satanás es lo peor que te sucederá a ti y los tuyos, porque por medio de su mentira entonces él hace que siempre tú creas a toda mentira, como decepciones y maldiciones atinadas hacia ti desde sus altares e ídolos infestados con demonios: poniendo así problemas, enfermedades, pobreza, conflictos, guerras y muerte ante ti, para que mueras antes de tiempo. Nuestro Padre celestial sacó a Israel de Egipto para que reciba su Espíritu Santo y la carne sagrada, en donde su perfecta voluntad descansa diariamente con bendiciones de vida eterna que siempre Él ha gozado con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo junto con cada ángel: porque aquí su santo nombre fuego es realmente amado en Israel y en las naciones.
Por eso, es que nuestro Padre celestial le ordenó a Moisés que martille una serpiente de bronce, clavándola finalmente sobre el madero en medio del campo israelí, entonces, esto fue hecho no solamente para liberarlos del veneno de las mordeduras de las serpientes, porque ya estaban muriendo muchos, pero igualmente para esperar por su salvación, con solo mirarla con fe, siempre. Bien, esto es exactamente lo que nuestro Padre celestial ha hecho no solamente con Israel pero igualmente con las naciones antiguas, incluyendo tus antepasados yaciendo ya en sus huecos infernales, y esto es que Israel antiguo, como sumos sacerdotes, ministraron con el Lugar Santísimo las sangres expiatorias de corderos, cubriendo cada pecado sobre el altar del amor eterno: bendiciéndote a ti hoy abundantemente.
Aquí es, en donde tu vida renace sobre su altar del amor prehistórico, descendido con su Isaac y con su Espíritu: y con todo Israel nacido en cautiverio egipcio, bautizado, cruzando el mar, abandonando todo pecado en él, para que por el desierto infernal cubrir a tus antepasados pecadores con sangres expiatorias de corderos, para levantarte a ti victorioso sobre su altar hoy. Por eso, tú tienes que abandonar tu hueco infernal así como Israel lo hizo del cautiverio egipcio, pero primeramente invocando la resurrección de su santo nombre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, para que seas bautizado en tu tina, bañera, llena de agua, sumergiéndote en ella, abandonando así todo pecado, finalmente para ascender a su altar del amor que te ama, siempre.
Porque ya tú bautizado en la tina o bañera de tu casa, llena de agua, o en tu piscina local, río, lago, playa, entonces tú estarás abandonando la vida y carne pecadora junto con todo pecado cometido en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo: instantáneamente, vistiéndote con toda su vida eterna, en donde tú siempre vivirás ricamente. Ya que, ésta es la vida prístina que nuestro Padre celestial le entregó no solamente a Israel pero igualmente a las naciones, porque Él no quiere ver otra vida en sus hijos de Israel y de cada hombre, mujer, niño y niña del mundo entero, y así vivan con Él sobre su altar del amor eterno, amor por ti y los tuyos, persistentemente.
Visto que, ésta es la vida que verdaderamente te ama grandemente cada paso que das en la tierra hacia la gloria celestial, porque únicamente los pasos que nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo han caminado ya en la tierra te llevan a su presencia santísima del Lugar Santísimo: en donde Él mismo te abrazara con su amor eterno instantáneamente. Por eso, ya tú bautizado en la tina, bañera de tu casa, llena de agua, entonces tú abandonaras el espíritu de error, que es el fruto prohibido de la carne pecadora, que hace que tú peques en contra del Padre celestial y su Lugar Santísimo, finalmente para vestirte de su vida eterna, en donde vivirás liberado de Satanás y de todo pecado, perpetuamente.
Puesto que, ésta es una vida maravillosa, gloriosa y eternamente hermosa cada día, porque Satanás no estará alrededor de ti ya más con sus secuaces, que siempre te han traído sus ídolos de adoración junto con sus altares llenos del amor que te destruye toda tu vida en la tierra, y en el infierno te atormentan con sus fuegos sin misericordia alguna, perpetuamente. Sin embargo, con nuestro Padre celestial, su Hijo y su Espíritu Santo en su altar del amor eterno, descendido del cielo por ti, entonces fue para liberar a Israel del cautiverio, bautizado en agua, vistiéndolos con vida eterna, para que finalmente beban de su roca y coman de su maná, pero igualmente establecer su altar sobre Jerusalén para que sea todo tuyo, continuamente.
Visto que, éste es el único camino cuando nuestro Padre celestial puede liberarte del fruto prohibido, que es el espíritu de error y la carne pecadora, recibida de Adán y Eva: además, te entregó su vida santísima, vistiéndote glorioso de su Espíritu Santo, con la carne sagrada y sangre expiatoria de su Hijo, que es su perfecta voluntad cumplida en ti, siempre. Parado en su altar de Abraham e Isaac, localizado como siempre desde el comienzo sobre Jerusalén, entonces tú estarás parado en su perfecta gloria con nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo únicamente para conocer su abundante gracia, misericordia, verdad y justicia divina hacia ti y los tuyos, incluyendo amistades: porque tú ahora serás sin pecado y sin culpa, siempre.
Indiscutiblemente, nuestro Padre celestial siempre te vera en su Espíritu Santo y en la carne sagrada, que es su perfecta voluntad Jurada a Isaac, y establecida en toda la casa de Israel perpetuamente, finalmente para tocarte sobre su altar al levantar tu corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano hacia él, finalmente para recibir tu bendición eterna de cada día, pero bautizado únicamente. Por eso, es que nuestro Padre celestial llamó a Moisés desde su Lugar Santísimo: alentándole a que siga adelante con el bautismo de agua, sin mirar atrás: porque Él estaba listo para bendecirlos, removiendo el espíritu de error y la carne pecadora, al bautizarlos con su perfecta voluntad eterna: en donde todo es bendito para los que están bautizados con su vida santísima.
Dado que, es solamente por la vida eterna de nuestro Padre celestial y su amor eterno manifestada en la carne sagrada nacida de su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, removiendo todo pecado siempre, como jabón y agua, para que vivas sin pecar jamás, llena de la felicidad de sus riquezas inagotables por ti, siempre. Presentemente, nuestro Padre celestial finalmente ha llegado no solamente a tu estado y ciudad, en donde Él entra en tu comunidad, tocando a tu puerta, para abrir tu corazón, en donde Él salpicara la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, como jabón y agua, limpiándote de todo pecado y así llenarte con su felicidad eterna, y de sus riquezas cotidianas, para siempre. ¡Amén!
Timely, our heavenly Father heard the Israelis crying out towards heaven, and then He said to Moses, why are you calling me? Take your staff that you have in your hands, and hold it over the sea, to open a path for you to cross it in dried ground to the other side, where you will find safety never to see the Egyptians again that are ready to attack.
This is when Moses lifted his hands towards heaven, as where the altar of Abraham and Isaac is burning with the torch and His holy name fire, so our heavenly Father may open up His oven of His great Grace, His great Mercy, His great Truth and His great Divine Justice to pour abundantly over the entire house of Israel for baptism. This is day that our heavenly Father had waited since He last spoke to Abraham as he offered his three lambs sacrificed with their halves facing each other over the rock, and the atoning-blood spilled over them along with the two uncut pigeons, so He may walk through them with His torch burning wildly, as usual, that is His holy name fire.
This is the torch with His holy name fire burning wildly that were really the children that our heavenly Father had promised to be born first in captivity but later, in due time, they will be standing over Jerusalem’s holy hill bearing his all-powerful name over Israel, and the families of the nations, finally to conquer them with perfect salvation, forever. Given that, this will be His altar of the prehistoric love, descended from heaven above with Isaac and the Holy Spirit, baptizing Abraham along with his only son Isaac over the wood burning already with His Spirit of grace, mercy, truth and divine justice, but also it will baptize his children in future generations, liberating them from sin, death and hell’s torment, everlastingly.
Surely, our heavenly Father needed Abraham sacrificing his three lambs over the rock, spilled with their atoning-blood along with the two uncut pigeons, because He had to walk between their halves facing each other with His torch and His holy name nailed to his promised children due to be born in captivity, but later liberate them over His altar of love within Canaan. This is the altar that Abraham had to prepare with the three lambs sacrificed over the rock and their blood, spilled all over their halves facing each other along with the uncut pigeons, because He had to walk in the midst of their parts to expiate for every sin, since Abraham’s children were going to take on the sins of the world.
That is why, that our heavenly Father told Abraham after that he had walked through the halves facing one another of the sacrificed lambs that his children were going to be born in a foreign land, where He will visit them after four-hundred years to judge the nation captivating them, finally to liberate them towards His promised land with Abraham’s amazing-richness multiplied. Further, within Egypt’s captivity, the entire house of Israel was going to live hell itself for four-hundred years, because they needed to take on the sins of the families of the nations not only from those already that were in hell’s torment, paying for the guilt of their sins, but also for the rest of the nations, including those yet to come.
For our heavenly Father was going to liberate them with the amazing daily powers of His holy name fire that is loved, served and worshipped daily by the angelical hosts in heaven’s glory, so they may finally receive it after Jacob asked for it as he was entering Canaan to built an altar thus to continue to live with his family, everlastingly. Besides, our heavenly Father had to liberate Israel from the house of bondage after four-hundred years, because He was ready to grant them His salvation at the Red sea, where they will walk through dried ground and walls of water on both sides, since they needed to abandon sin along with the spirit of error and the sinful-flesh at the sea-floor, forever.
Moreover, our heavenly Father had to grant them instantly His Holy Spirit and the sacred-flesh, where His perfect will had been sworn forever to Isaac over His altar of the prehistoric love that descended with Isaac and the Holy Spirit not only to baptize Abraham, but also his children to be born in future generations along with the families of the nations. For our heavenly Father needed to save every man, woman and child not only from the house of Israel abandoning captivity as they crossed the Red sea in dried ground, by the powers of His holy name fire, thus resurrecting from captivity’s death to life, but also the families of the nations that were already in hell’s torment, suffering their sins eternally.
Dio amas la tutan homaron!

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